En operaciones internacionales, el contrato puede ser el único marco común entre empresas sujetas a distintas leyes, prácticas comerciales y expectativas de negocio.
Debe regular con precisión aspectos esenciales como compraventa, suministro, distribución, servicios, pagos, responsabilidad, terminación, ley aplicable y resolución de conflictos, sin perder de vista que la operación debe poder avanzar con agilidad, seguridad y sentido comercial.
Un contrato internacional no debe frenar la operación. Debe darle estructura.
Su función es proteger la posición del cliente, ordenar la relación entre las partes y crear un marco claro para operar entre distintas jurisdicciones con seguridad, control y sentido comercial.